jueves, 8 de septiembre de 2011

VOTO MAS FUSIL

Papel contra balas no puede servir,
canción desarmada no enfrenta a un fusil.
(Daniel Viglietti)

En los años noventa todo parecía ser nuevo de nuevo, para nosotros jovensísimos secundarios gozabamos de ver por primera vez a los censurados Inti Illimani's en Amnesty International o a Patricio Manns en Siempre Lunes... pese a que Víctor Jara aún era un sonido que sólo salía del piano de Roberto Bravo y los desaparecidos comenzaban a gritar desde Pisagua las verdades... eran esos días en que aún creíamos que las cosas tenían más colores que el verde olivo y que la injusticia sería algo que no volvería... ahí seguíamos siendo los ilusos niños que creíamos en la igualdad y en que la nueva época de la izquierda se vendría por cuarta vez, como en los treinta, los cuarenta y los setenta...
Ahora no quedaba discusión estabamos en la transición, la democracia era algo real, la dictadura parecía haber terminado y el discurso parecía ser el poder del voto, las elecciones libres eran nuestra fiesta y nuestra vida... nada podía imaginar que el fusil podía ser la nueva forma de vivir el socialismo... quedaban (y quedan) algunos que decían que la verdadera forma de llegar al poder era por las armas...

Desde la FECH se escuchaba un "Les pido que se vayan a sus casas con la alegría sana de la limpia victoria alcanzada" como avisando que desde ahora tocaba a todos construir lo nuevo... desde ahí la vida parecía tomar otro color, otros sueños y otra perspectiva.
Helvio Soto, como cineasta estaba en la vorágine del discurso y el método de los días en que las palabras tomaban más cuerpo y la libertad parecía una brisa que limpiaba las sombras. Pero como Allende dijera en la calle Dieciocho, las cosas no eran fáciles y no lo habían sido ni en los treinta, ni con González Videla. Ser comunista era casi una enfermedad y una escoria del proceso productivo más peligroso que cualquier injusticia posible. Por lo que el discurso que se reune debe ser en cierto modo un consejo para lo que se viene... cuando algunos creían en la "vía armada" y otros en la "vía democrática"... de la vía chilena al socialismo.

Que extraño (y para algunos anacrónico) ver que esas palabras de antaño ya se encuentran en el panteón del lenguaje de Chile... y las discusiones igual. Esa idea de que el fúsil acompañara al voto que Helvio Soto, quería inculcar en esta película casi "educativa" invocaba como en medio del silencio y la oscuridad había que seguir en pie. Así entre las marchas de la Brigada Lenin, o la clandestinidad de Dionisio (Jorge Guerra) por la ley maldita, son momentos de reflexión de los errores cometidos por la anterior generación que quiso que la izquierda tomara el poder. Así con la dialéctica como vestuario, el desfile de la historia pasa por los ojos de nosotros como la explicación de lo que nos (les) tocaba vivir.


La historia le dio la razón a los miedos, a la muerte y al dinero... otra vez fueron otras cosas las que movieron las decisiones, por ahora conformarse con la ingenuidad que se vivieron en los setenta cuando un arrogante nuevo socialista le reprochaba a los viejos que el tiempo de los radicales de los años treinta y cuarenta ya no correspondían a la fuerza de la urna de los setenta... Después de los días de muerte, la película desapareció de Chile, hasta que en su recuperación vemos ese retrato perdido de un Chile con sueños extraños, con la ilusión del "hombre nuevo" como si todo ahora se convirtiera en utopía...
Aún no me compro esa imagen de alegría total con la caída del muro de Berlin, no por el hecho de que el socialismo como se conocía en Europa se desplomaba como las partes del muro, si no más bien porque el capitalismo pensó que vencia y que como Fukuyama creía que ahora terminaba la historia.

Voto más fusil de Soto, ha reaparecido y gracias a una reaparición de Llueve sobre Santiago, se ha incluido una versión antigua de Voto más fúsil... como un recordatorio de lo que se soñó en esos días. Ahora en que la amnesia gana las encuestas sobre el próximo presidente, las discusiones de las vías al socialismo parecen cada vez menos creibles... incluso algunos señores de la escuela de Chicago se ríen y mofan de la verdadera igualdad... Helvio Soto y su voto más fusil fue testigo de una época, ahora desde la perspectiva con que la historia castigó a Chile, Voto más fusi parecía lo más lógico para lograr objeticvoc como País... al final todo no sirvió de mucho... Ahora Voto màs fusil a recuperado su libertad y se encuentra en pequeñas exhibiciones
de lo que alguna vez soñamos como país.


... En verdad yo beso a mis hermanos muertos, en verdad entibio la sangre indefensa, en verdad maldigo a sus sepultureros, en verdad convoco a los libertadores, en verdad doy gracias al que está despierto, en verdad yo beso la espada que mata y matando acaba con los carniceros. * Patricio Manns.

Saludos a todos.

Bonus Tracks
1.- Película en IMDB
2.- Escenas de la película



Esta entrada fue publicada originalmente el 13 de septiembre del 2009

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