En el post de El Día de la independencia, conté la historia de la niña de los ojos claros que veía "Sensatez y sentimiento"... el destino después de doce años nos reencontró... en un día inolvidable lleno de recuerdos, de universos paralelos, de sueños y de cine... porque así como no nos vimos por tanto tiempo estando en la misma ciudad, la misma universidad y con gustos similares... encontré esa parte del cine que había dejado en listae de espera... ella lo amaba...Así fue como encontré a Jean-Luc Godard y con ello esa Nouvelle Vague que reconocía en la ternura de Truffaut, Vadim y Malle. Así que mi reencuentro con ella ha sido una acumulación de nuevas sensaciones y emociones.
Mientras Franz y Arthur manejan un auto por las calles de Joinville-le-pont conversando de lo hermosa que es ella, una niña que va a la clase de ingles. Odile se llama con una mirada inocente empapada de amor, encanta a cualquiera y llena de color ese blanco y negro de la historia...
Cuando era chico, siempre me imaginaba que mi vida era como una serie llena de personajes, en los cuales (por supuesto) yo era el personaje principal (la egolatría lo puede todo) y el resto eran los actores invitados (antes de que existiera Truman Show)... esos son los efectos que produce ver tanta tele... en el caso de Arthur y Franz, parece que tanto cine y tantos libros los hace vivir en un mundo aparte, donde la vida tendrá un final feliz con las letras THE END. Acá el amor es tan intenso que hace bajar la vista al suelo... los ojos sinceros penetran llenando la pantalla de sueños e ilusiones.
Es casi como el cine negro, con un trío tan intenso que no veía desde "Jules et Jim" de Truffaut, ellos desean ser gángsters como sus héroes, como si las pistolas y la avaricia fueran algo de fantasía... y con Odile encontraron el botín para cumplir sus sueños. En medio de todo la pobreza, la humedad y el barro nublan las imagenes preconcebidas que muchos tenemos de Francia... En un mundo que presentaba diferencias sociales, de sueños y de aspiraciones no muy lejano de lo que se vive en otros lugares.
Al final son niños, pese a lo mayor que se ven... pero en realidad... ¿alguna vez hemos dejado de ser niños?... sólo nos creemos grandes, mientras soñamos seguimos siendo niños que desean un futuro mejor, así que no me alejo de lo que Artur, Franz y Odile creen y quieren... y así se entiende que sean capaces de correr por el Louvre para romper un record, o guardar un minuto de silencio en el bar y el baile del Madison (emulado en otras películas)... Todo con la música de Michel Legrand se convirtió en una experiencia llena de regreso, recuerdo y belleza... como encontrar esos eslabones de las cadenas que se unen, van y vuelven... pero ahora no se quieren perder en la vorágine de la vida. Dentro de esos eslabones que enlazan Godard aglutina y me obliga (encantado) a reconstruir ese parte del cine que no había tomado.saludos a todos.
Bonus Tracks
1.- Página en IMDB
2.- Comentarios en Filmaffinity
3.- La película en wikipedia
4.- Trailer
5.- La escena del baile
6.- imágenes



















































