jueves, 10 de abril de 2008

MATAR A UN RUISEÑOR

Mirando las noticias en la mañana, me encontré la noticia de dos ladrones robando una bicicleta en una casa, el dueño al darse cuenta le disparó a ambos ladrones, uno murió de un balazo en la cabeza y el otro continúa herido en el hospital... en la televisión el periodista decía que el arma con la que actuó el dueño de casa estaba legítimamente inscrita (¡ahhh que bueno!) y por supuesto el dueño de casa no fue juzgado porque actuó en defensa propia... que importante es tener un arma, puedes acabar con la vida de quien te roba tu bicicleta y no te preocupes tienes a una sociedad completa que te ampara esos noventa mil pesos que te costó.
No es que esté defiendo a los delincuentes, como hoy alguien me dijo cuando comenté lo mismo... es que hay que guardar las proporciones creo yo... no porque las armas estén inscritas se puede permitir a sus dueños a que le disparen a cualquier ladrón de bicicletas.

Atticus Finch (Gregory Peck), enviudó hace poco, con dos hijos a cuesta aún por educar, vive en los difíciles años treinta, cuando la depresión rondaba por todo Estados Unidos. Con una serenidad envidiable le enseña a vivir a sus hijos, en medio de las cosas feas que la sociedad tiene... un abogado lo sabe mejor aún, cuando tiene que defender lo imposible. Parecen mundos paralelos a veces los de los niños y los de los adultos, como si ellos vivieran siempre entre los juegos y las fantasías, pero en estos días me doy cuenta que los miedos de los niños son los mismos de los adultos. El miedo a la soledad, a no ver más a quienes amamos, a sufrir, a quedarnos en la oscuridad son cosas que nos hacen actuar de maneras distinta en algunas ocasiones.

¿Qué posibilidades de éxito puede tener una persona de raza negra, acusada de violación a una mujer blanca, en un estado del sur de los Estados Unidos en plenos años treinta?... todos lo sabemos. Si ese es el argumento de una película... no hay mucho que esperar. Pero cuando la verdad es tapada por la irracionalidad parece permitirse todo... Atticus como abogado decide defender al acusado... defenderlo de toda una sociedad racista que desea lincharlo, claramente más por su color que por lo que supuestamente hizo.

Por otro lado, los niños reviven sus mitos entre el miedo y la adrenalina de lo desconocido tiene ese gusto especial, cuando "Buu" el niño fantasma se manifiesta a través de signos de una infancia congelada, que lejos parece estar lo que está cerca, como cuando uno mira al espejo retrovisor y parece todo inalcanzable, la inocencia, la justicia y lo bueno se confrontan desde siempre con lo establecido, como mejor.Matar a un ruiseñor es algo que no se permite entre cazadores, son aves buenas que no dañan a nadie.

Pero no siempre lo mejor es amigo de las cosas buenas, no se vive más tranquilo porque un vecino mata a un delincuente, en el momento que nos colocamos al nivel de los delincuentes somos más monstruos de lo establecido. Queda la figura de Atticus como ejemplo de temple, fortaleza y dignidad plasmado en una película inolvidable en los duros años del siglo XX.

saludos a todos.


Bonus Tracks
1.- Página en IMDB
2.- Comentarios en Filmaffinity
3.- Sobre Matar a un ruiseñor
4.- Escenas para este blog.

5.- Parte de la banda sonora, de Elmer Bernstein

4 comentarios:

BELMAR dijo...





«Si las puertas de la percepción se abriesen, todo aparecería ante el hombre tal cual es: infinito.»

Möbius el Crononauta dijo...

Atticus Finch, un personaje para la historia...

Saludos

Nelson, un habitante del patio dijo...

Memorable película y una muy interesante reflexión la que nos traes a colación hoy. Y hablando de colación...precisamente hace algunos días ,mientras almorzaba con unos colegas de trabajo, me asombró ver cuantas personas están de acuerdo en que matar a una persona que comete un delito, es una situación plenamente justificable. "Es que el gobierno y la justicia no hace nada por parar a la delincuencia"- me aclaran.
No se trata de estar a favor de los delincuentes, sino del lado del sentido común.
Me inclino por pensar que el mundo podría estar mejor si muchos dejaran de pensar como mis respetables comensales.
Saludos,

Anónimo dijo...

Una de las primeras películas sobre el tema de la discriminación y la intolerancia racista y en donde Mulligan hace toda una radiografía sin presunciones y con toda su crudeza.
"Nunca conoces realmente a una persona hasta que no has llevado sus zapatos y has caminado con ellos" (Atticus Finch). Saludos!!!
http://pablocine.blogia.com