domingo, 24 de abril de 2011

LA HORA 25

No puedes volver atrás,
no tienes más que seguir.
Que no te aturda el engaño
sigue, sigue hasta el final.
La herida que va contigo
quién la puede mejorar,
es la sórdida pobreza
que se pretende ignorar,
es un mar amargo y negro
que se tiene que aclarar.
Víctor Jara

La señalética de las autopistas de Santiago hacen perderse a cualquiera, si no sabes bien por donde salir, lo más probable es que te pierdas o que tengas que pasar más de cinco kilómetros para encontrar donde devolverte. Todos los que conducimos en ésta ciudad tenemos historias de habernos pasado gracias al poco intuitivo ingenio de quienes indican los caminos... por eso para manejar como en la vida tenemos que pensar en todas nuestras acciones, casi antes de salir debemos tener muy claro por donde entrar y por donde salir.

Las opciones para volver a comenzar no son fáciles, el que mejor lo sabe es Monty Brogan (Edward Norton) mientras camina por la ribera de Manhattan tomando sus últimas horas de sol con su perro Doyle, que encontró casi muerto en alguna de esas duras noches neoyorkinas. Ahora las cosas parecen ser más cadenciosas, ya terminó la adrenalina del miedo y la violencia, ya no quedan esos días en que el dinero llegaba por montones y la muerte estaba cerca... ahora la vida de Monty quedará en pausa por siete años, porque un juez lo ha condenado a pasar una estadía en la cárcel por tráfico de drogas. Ahora que no queda ese mismo espíritu que se tenía, se necesita un poco de reflexión con los que verdaderamente importan.

El silencio escupe rabia para Monty, mientras su novia Naturelle (Rosario Dawson) dice que lo esperará y su padre (Brian Cox) triste por au partida le sigue dando el apoyo fraternal. Es que, pese a todo, Monty no parece ser un hombre malo, no debería ser un delincuente y no tenía que serlo tampoco, en el colegio fue uno de los miembros destacados del equipo de Basquetbol, no era pobre (tampoco rico) pero tenía todo para ser otra persona. Es que con nuestros compañeros de estudios pareciera que todos tenemos las mismas oportunidades de soñar, no hay futuros mejores ni peores predestinados, los amigos de Monty pareciera que decidieron otros caminos, por ejemplo Jacob (Philip Seymour Hoffman) se convirtió en un profesor de instituto y Slaughtery (Barry Pepper) se convirtió en un gran broker de Wall Street... tarde lo entendió Monty, tal vez por lo mismo decide pasar su última noche de libertad con las tres personas que realmente parecen valer la pena Naturelle, Jacob y Slaughtery.

Mañana no quedará nada de lo que consiguió, todo lo que los adictos le dieron se esfumará, sus entradas por las puertas VIP de las discotecas, el encuentro con los grandes jefes de la mafia, ni las conversaciones con su padre, ni su hermoso departamento... será todo una celda al lado de otros peligrosos convictos peores que él. Por lo mismo al mirarse al espejo dan ganas de mandar todo a la mierda, porque te has ido al fondo del pozo negro, en que todo lo que ese Nueva York aún herido por los aviones que embistieron al World Trade Center en septiembre del 2001 hicieron abrir los ojos. Dan ganas de mandar al carajo todo porque los sueños se vinieron abajo en la ciudad que nunca duerme, cuando el horror de la muerte se convirtió en ceniza y escombros. Así como las torres cayendo dan ganas de mandar a la cresta la vida y los sueños, la muerte y los miedos, el amor y los celos. Dan ganas de mandar al infierno todo lo que significa una ciudad desde sus inmigrantes hasta los nativos, pese a eso no hay vuelta a atrás... se puede odiar todo pero ahí está el reloj avanzando hasta la hora 25 cuando las rejas se abran para recibir lo que hiciste y lo que dejaste de hacer.

Cuando no quedan segundas oportunidades y la resignación aplasta es imposible despegarse de la verdad, está amaneciendo y hay que partir mientras el camino por la autopista da la opción de seguir avanzando hacia los campos del olvido y renacer, o seguir por la pista derecha esperando la salida a la realidad. A Monty sólo le queda mirar los rascacielos desde el vidrio ¿cómo estará todo en los próximos siete años?, Será Nueva York esa ciudad que se ama y se odia, ¿existirá la posibilidad de la redención en medio de la escoria?, las heridas que viajan irán sanando y el tiempo se encargará de aclarar las oscuridades... ahora simplemente hay que esperar la hora siguiente y vivirla.

El amor y la agonía
envueltos en soledad
de tantas piezas obscuras
que tuviste que alumbrar.
Correr hacia la ternura,
pedir un poco de pan,
es un mar amargo y negro
que se tiene que aclarar.
No tienes más que seguir
no puedes volver atrás.

Saludos a todos





1.- Película en IMDB
2.- Comentarios en Filmaffinity
3.- 25th Hour en Wikipedia
4.-Trailer

5.- Una gran escena de la película

3 comentarios:

Mr. Kaplan dijo...

Que sorpresa, para bien, me llevé cuando me decidí por ver esta película, es una maravilla, en el fondo un tributo más a Nueva York de otro director.

Y que gran escena la de Norton frente al espejo, diciendo que se joda todo el mundo, maravillosa.

Un saludo.

K. dijo...

hace muchos años atrás vi esta película. No recordaba lo mucho que me gustó. Un besote amigo.

Rogolagos dijo...

Celu
Es cierto lo que dices... uno se acostumbra al NY de italianos de Scorcese; y al NY judío de Woody Allen, Spike Lee toma la gran ciudad desde sus entrañas con sus dolores, colores y olores y eso se agradece.

K.
Es cierto es una gran película llena de verdades honestas. saludos amiga!