
Siempre cuando voy a un matrimonio, no falta el desagradable que me hace el chistoso comentario ¿y tú cuando te casas?... y uno tiene que responder con una sonrisita idiota, jejejeje (mientras por dentro piensas... !idiota!). Afortunadamente a medida que pasa el tiempo la pregunta deja de hacerse... a lo mejor porque cada vez que pasa el tiempo... se dan cuenta que eso de no casarse puede ser algo hiriente, para los solteros.
Hay ciertos patrones que la sociedad cree que son sinónimos de bienestar, ser profesion al, tener un auto, tener una casa, casarse, tener hijos... a veces vamos de a poco cumpliendo cada una de esas metas... aunque sea algunas... pero de ahí a que eso signifique ser exitoso, creo que son temas distintos.

Los cambios generacionales traen un fuerte lastre de lo que nuestros padres les tocó vivir, en el caso de los padres chilenos, nacieron felices y libres... odiando el cartuchismo de sus padres, el exceso de moralina y la sensación de provincia alejada del mundo que Chile les ha dado a todas nuestras generaciones... nuestros bisabuelos leyeron la Gran Guerra por el diario, nuestros abuelos oyeron por la radio la Segunda Guerra Mundial, mientras nuestros padres vieron por televisión Vietnam y nosotros vimos en vivo y en directo el ataque de las torres gémelas. La única vez que el horror ha llegado directamente a Chile, le tocó a mis padres justo en la época en que parecían ser más libres... llegaron los militares a cortarles el pelo, a quemar los discos, libros y películas... a cerrar carreras universitarias y llenarnos de marchas militares, en otras palabras a convertirlos en unos pobres cobardes.

Parece que las sensaciones son iguales por todo el mundo y Emir Kusturica, me lo refresca a la hora de ver Gato Negro y Gato Blanco, cuando veo a un par de abuelos que se dedicaban a la mafia, y los nuevos rancios gitanos mafiosos de poca monta en que se convirtieron sus hijos, no se comparan con la generación de sus nietos... que poseen más sueños y que están sintiendo un poco más de libertad como la brisa que toca los rostros. En eso nos hemos criado nosotros entre sus miedos y nuestros sueños, que a veces parecen se repelen como dos imanes de igual carga... La verdad no me gusta esperar nada de nadie (no soy de pedir favores, prefiero darlos), por eso no entiendo mucho a los que se enojan cuando sus padres no los ayudan... como si hubiese sido poco criarlos como están...

Siempre que sentí el sonido majestuoso del Danubio Azul de Strauss me imaginaba el hermoso río bañando las Budapest o Viena, pero este río acá se ve desde su ángulo más sincero, como la pieza fundamental de pueblos europeos más humildes. Parece un mundo extraño... lleno de oro en los pocos dientes que quedan aferrándose de las bocas gitanas, de vida flotante a la espera de los barcos fluviales que cruzan con las novedades sólo permiten esperar que lleguen sólos los recursos para sobrevivir. Al menos así es el mundo que Matka espera.

Da un poco de cargo de conciencia al reírse de lo extraño que parece ser ese mundo que Kusturica presenta en que los cerdos se alimentan de un auto abandonado, o de esos músicos amarrados a un árbol. Pero en medio de los que nos causa risa, hay una pobreza que añora riqueza mezclado con el deseo más humilde de amar de verdad, no el amor designado que los mayores desean de uno, hablo de ese amor que brota simple sin engaños, sin el miedo del futuro y que a lo mejor a veces más lento pero tranquilo avanza por el sendero de los días, esperando que la llama se encienda. En medio de la extravagante del sonido, la música y la sensación acrónica del mundo de Kusturica, casí como el Macondo de Europa oriental, me refrescó la idea de que en medio del miedo, la avaricia, la flojera y el desorden en que estamos inmersos... tenemos el deseo de que lo que nos tocará emprender no tendrá esos elemento (esperemos que sea así)... por ahora sólo queda seguir con los ojos abiertos mirando otros mundos, otros cines... para que nos sigamos reconociendo con otros trajes y sigamos viviendo nuestras fantasías en un campo maravillas.
Saludos a todos.
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