lunes, 14 de marzo de 2011

DIOS DE LA PESTE

Los discursos cambian cuando se está del otro lado... veía como algunos de los que más hablaban de las cárceles de la delincuencia, y que decían que los delincuentes junten miedo... ahora cuando están al otro lado del mesón se dan cuenta que no era tan simple la cosa... incluso antes del "bicentenario de la independencia" se negaron a los indultos, un incendio de proporciones en un piso de una cárcel, mientras, al parecer, algunos gendarmes que debían cuidarlos estaban borrachos hicieron que murieran ochenta y un reos. Los idiotas de siempre se alegraban de que hubiera menos delincuentes, pero en realidad el problema del hacinamiento carcelario era más grave de lo que se cree... y ahora proponen un indulto para liberar gente. En un mundo tan cortoplacista las soluciones son de ese estilo... sacar o meter gente a la cárcel... así como en las empresas despiden trabajadores, o reducen los sueldos... o en educación capaces de quitar horas de historia para darle más horas de matemáticas... suenan vergonzosas esas medidas... porque parece que la distancia entre las políticas públicas y las personas son tan lejanas... pese a que los diarios y noticiarios se empeñen en comenzar las noticias con el caso de la señora juanita...

Es que no hay mucho que hacer cuando sales de la cárcel, con el estigma de delincuente en la frente... como alguna vez un idiota veterinario que conducía matinales en televisión proponía. En el caso de Franz (Harry Baer) salir de la cárcel es casi como renacer, no hay mucho que hacer más que reencontrarse con el pasado, partiendo por Joanna (Hanna Schygulla) su antigua novia, ahora trabaja en el Lola Montez un cabaret de Münich, el reencuentro tiene todo el fuego que la ocasión merece... pero también la afixia de la personalidad de la bailarina... la verdad Franz ya estuvo tiempo encarcelado como para entrar en los barrotes de las personas... a veces esos son peores que lo verdaderos... así que prefiere alejarse de Joanna.

Es en ese abandono que conoce a Margarethe (Margarethe von Trotta), una bella mujer que no se entromete en lo que piensa, pero de la cual se enamora... así parece que la vida de Franz comienza a tomar un buen curso... pero aparece también Gunther (Günther Kaufmann) el asesino de su hermano, pero que a estas alturas... cuando no se tiene mucho es quien lo lleva a reencontrarse con otros viejos amigos. No es fácil reinsertarse después de estar en la cárcel... y algo traman Günter y Franz... la que más le interesa saber que es lo que quieren hacer es Joanna, en parte por ser amante de un policía que anda detrás de los pasos de los supuesto antisociales... el amor y la ternura superan lo que se pretende hacer, al menos eso piensa Margarethe... y en silencio espera que los planes resulten sin daños.

El espiral de la delincuencia no es fácil de solucionar, ni con más cárceles ni liberando a los presos viejos... para lo segundo mejor ni colocar cadenas perpetuas... mientras más injusta es la sociedad más delincuentes tenemos... y no me refiero sólo a aquellos que están tras las rejas por robar o asaltar... me dirijo a los empresarios que despiden, a los que pagan sueldos miserables, a los que eluden las leyes ambientales, los que pasan por encima de las normas y los que una y otra vez nos meten el dedo en la boca haciendo lo que se les antoja a una sociedad de corderos... entre esos delincuentes y los otros hay un abismo de desigualdades que no tienen solución aún... esos son los verdaderos dioses de la peste.



Bonus Tracks
1.- Película en IMDB
2.- Comentarios en Filmaffinity
3.- Trailer

No hay comentarios.: