lunes, 22 de septiembre de 2008

BERLIN IS IN GERMANY

(Esto lo conté hace unos días en un lugar, los que estuvieron ahí a lo mejor se acuerdan)...
Hace un tiempo la hija de una amiga no entendía la diferencia de vivir en Chile o en Santiago... no es fácil explicarle a un niño las diferencias que hemos inventado para vivir en un lugar, al final decidió esperar hasta el día que entienda... por ahora ella entiende que vive en Santiago de Chile.

En la cárcel de Brandenburgo un día de noviembre de 1989 se oían ruidos de que algo pasaba en Berlin oriental... once años más tarde termina la condena de Martini Schulz (Jörg Schüttauf)las puertas de la cárcel se abren y la libertad parece completa, el 2001 ha convertido en una ciudad nueva en la cual él no tiene nada más que un televisor y las ganas de superarse.
En 1989 había dejado una esposa embarazada y un país encerrado al otro lado de la cortina de hierro, ahora la República Democrática Alemana sólo está en las enciclopedias y en la mente de algunos que aún la añoran.

La vida de un ex-presidiario es dificil en cualquier país, por muy desarrollado que sea y por muy tonto que el delito hubiese sido, no es fácil reinsertar (ni reinventarse) a una persona perdida en el tiempo a un nuevo mundo. La vida de Martini es distinta ahora suenan los celulares, los billetes ya no tienen la cara de Marx y los niños juegan con gameboy's. Martini ha llegado de golpe a otro país con el mismo nombre en el que vivía antes.

Así como los niños, tiene que aprender de que Berlin is in Germany, tal cual en inglés, porque la sociedad de libre mercado habla en otro idioma, Berlin sola sin apellidos, Germany y no Deustchland, es un sólo país sin muros físcos que separan, pero aún con muros en el inconciente colectivo, los alemanes del este no tienen las mismas oportunidades que los del oeste, hay un dejo de nostalgia por la sociedad puritana de los días de Honecker.

Así la vida de Martini tiene que moverse entre lo que el pasado propio le ha enrostrado y el pasado común de un pueblo que le tocó vivir en el lado soviético de la ocupación alemana de los aliados... los fantasmas del nazismo habían sido completamente borrados por la guerra fría, sin trabajo, con esperanzas tan simples como que su hijo volviera a sentirlo padre, con una esposa ahora viviendo con otro hombre que desea reencontrarse, con un amigo suicida que no se ha podido reintegrar a una sociedad en que vales por lo que tienes y un desfile de historias personales que se pueden dar en cualquier lugar globalizado. Berlin deja de ser lo que fue... no es que Berlin oriental ahora sea parte del occidental, ahora la puerta de Brandenburgo ha dado paso a las antenas que intentan indicar que la ciudad es un hito de la globalización, en el que el pasado lucha contra el presente en una guerra de conciencias... sólo queda aceptar lo que toca tratando de conservar lo que se cree...

Los países han sido inventos, son las ciudades las que quedan... porque las ciudades las creamos con amor y trabajo, los países son decretos que nacen y mueren con sólo una firma. Por eso yo siempre creeré en lo que construyó más que en las ideas abstractas impuestas por la historia.

Saludos a todos.



Bonus Tracks
1.- Película en IMDB
2.- Comentarios en Filmaffinity
3.- Trailer

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Lamento que las diferencias prevalezcan y que continué ese muro en el subconciente colectivo.

Te abrazo desde mi alma!

Anónimo dijo...

¿Algo parecido con la realidad?

Me atrae esa peli, me la veré.

(No había terminado), me sonrío.