sábado, 13 de septiembre de 2014

SER O NO SER

¿Qué es más noble para el alma
sufrir los golpes y las flechas de la injusta fortuna 
o tomar las armas contra un mar de adversidades 
y oponiéndose a ella, encontrar el fin? 
Morir, dormir… nada más; 
y con un sueño poder decir 
que acabamos con el sufrimiento del corazón 
y los mil choques que por naturaleza 
son herencia de la carne… 
Es un final piadosamente deseable. 
Morir, dormir, dormir… 
quizá soñar. 
(Hamlet, Shakespeare)

Esa imagen de la calavera en la mano de Hamlet cada vez que se lee o se ve, se vuelve más reveladora... es que la vida nos va dando opciones constantemente que se basan entre el blanco y negro. Me pasó en mi antiguo trabajo que de un momento a otro algunos hablaban de bandos, pasa en Chile entre la izquierda y la derecha, pasa cuando hay que hablar de lo que pasa en Gaza, o en la reforma educacional. La vida parece ir obligándonos a ser o no ser, a veces somos... y lo que nos toca ser va por nuestro bien o el de otros, las otras nos toca no ser... sin embargo eso ya es una decisión que obliga siempre a "ser".



Parece un fetiche de todos los actores llegar en algún momento a ser algún papel de Shakespeare, parece que siendo el Rey Lear, Otello o Hamlet, se consagran al nivel de Lawrence Olivier, al menos eso es lo que Joseph Tura (Jack Beny) cree también. Su ego no da para más en los tiempos en que Varsovia aún no era invadida por los nazis. Un lugar lleno de sueños y esperanzas parecía la capital polaca de esos tiempos. De hecho la compañía de teatro estaba preparando una nueva obra llamada "Gestapo", en la cual se reían de los tiempos enloquecidos que el país vecino estaba viviendo.

Pero la idea de la invasión no parecía tan remota en esos tiempos del Tercer Reich, de hecho el que pasara uno de los actores por la calle personificando al líder alemán provocaba conmoción. La situación era complicada y por ordenes diplomáticas, no era lo ideal hacer una obra de la Gestapo, así que Hamlet siguió con su reflexión... en medio de la obra, en el momento más sublime de los textos, cuando Hamlet comienza el monólogo, se iba una persona del público, el teniente Sobinski (Rober Stack), no porque fuera mala la actuación, simplemente era el momento en que la famosísima actriz - y esposa de Joseph- María Tura (Carole Lombard) podía estar a solas con él, por supuesto hiriendo el ego de Joseph que aunque no notaba la infidelidad, le dolía ver que una persona se fuera del público.


Pero llegó ese día de septiembre en que las bombas destruyeron la vida de Varsovia y el infierno subió hasta esas latitudes, los soldados en el exilio, algunos en la resistencia y el teatro, resignado al cierre... pero también como siempre en los tiempos oscuros, aparecen los traidores... que son capaces de traicionar su suelo y su sangre por sus intereses... así las palabras del soliloquio se ponen en pie nuevamente, para movilizar a los actores... si de algo sirvió montar la obra Gestapo en tiempos de paz, ahora puede servir para engañar a los propios nazis y ayudar a la resistencia.

Ahora que sabemos que los nazis fueron derrotados, que Alemania se separó y se volvió a unir, que el mundo parece distinto, no debe olvidar que el cine de Lubitsch, como el de Chaplin fue valiente y esperanzador en la lucha contra el totalitarismo. Fue una forma de reirse de los tiempos complicados que el mundo vivía. Lubitsch ya se había definido en ser, más que en no ser. Se convirtió su historia en otra arma que denunciaba la paranoia que Europa vivía en esa década... y la verdad una forma inteligente de  soportar los males es con la risa, un poco de ironía en los momentos duros, nos ayuda a ser más inteligentes a limpiar la cara, secar las lágrimas, pararse y volver a definirse, a ser lo que se quiere y no ser lo que se aborrece... siempre es mejor terminar con un aplauso a la obra que se construye... Lubitsch lo hizo bien...


Pues quien soportaría los latigazos y los insultos del tiempo, 
la injusticia del opresor, el desprecio del orgulloso, 
el dolor penetrante de un amor despreciado, 
la tardanza de la ley, la insolencia del poder, 
y los insultos que el mérito paciente recibe del indigno 
cuando él mismo podría desquitarse de ellos con un puñal. 
Quejarse y sudar bajo una vida cansada, 
por el temor a algo después de la muerte 
– El país sin descubrir de cuya frontera ningún viajero vuelve- 
aturde la voluntad y nos hace soportar los males que sentimos 
en vez de volar a otros que desconocemos. 

La conciencia nos hace cobardes a todos. 
Y así el nativo color de la resolución enferma 
por el hechizo pálido del pensamiento y empresas 
de gran importancia y peso con lo que a esto se refiere, 
sus corrientes se desbordan y pierden el nombre de acción.

Saludos a todos..

Bonus Tracks
1.- Película en IMDB
2.- Comentarios en Filmaffinity
3.- To be or not to be en Wikipedia
4.- Trailer español

5.- Tres razones para ver To be or not to be