El 2010, traerá cambios en vidas en 35 milímetros, lo primero es que se dedicará cada mes a un director en especial, por lo que lo más probable es que se vean entradas más cortas, pero con el mismo formato de siempre... lo que no quiere decir que se agregarán vivencias de otras películas... la esencia seguirá siendo la misma. Desde ya les deseo un gran 2010 a todos. y les agradezco sus visitas y comentarios en estos 3 años.
Dentro de lo que se propone para este año son: Truffaut Ozu Fassbinder Hitchcock Bergman Allen Kubrick Scorcese Tarkovsky Godard
Hace un tiempo a una amiga le presté "La Noche Americana", a mi juicio una de las mejores películas del cine, al parecer a ella no le gustó para nada, cosa que me desilusionó un poco... pero en mi afán proselitista debía seguir luchando por encantar con el cine de François Truffaut, sin duda mi director de cine favorito. Así que preferí otra película que en su momento me gustó un poco, Los cuatrocientos golpes, ella con un poco de miedo de que otra vez le diera otro aburrimiento, dejó la película para el último día y yo para asegurarme la vi nuevamente, ahora más impresionado de la belleza que tiene esta historia, ahora con otros ojos ya que conocía París y los caminos de Pigalle, Montmartre y la torre Eiffel ya son parte de mi imaginario. Ella también estaba en París y es urbanista, por lo que la película podía tener ese encanto por ese lado... Esta vez si acerté, ¿es que a quién no le puede emocionar la historia de Antoine Doinel?, la historia de la inocencia de la adolescencia de un niño en el París que iba camino a los sesenta. A Truffaut siempre le quedó bien retratado el amor y en Antoine encontró a su alter ego (Jean Pierre Leaud) para retratar la vida que el mismo tenía. Tanto así que en la calle lo confundían con él o como si fuese su hijo.
Después de un cortometraje llamado "Antoine y Colette", el niño terrible vuelve más adulto después de ser dado de baja del ejército, se va a un prostíbulo y luego a la casa de su antigua novia Christine (Claude Jade) donde los padres de ella le adoran, una constante en la vida de Antoine, el niño abandonado por su familia que busca en sus amores el amor del padre y la madre. Ellos le consiguen trabajo de nochero en un hotel, en el que por su ingenuidad característica deja entrar a un detective privado y un cliente para encontrar a su esposa con un amante... y de paso despedir a Antoine por semejante escándalo. Ahora en la calle el mismo detective le recomienda que trabaje en la agencia de investigaciones, encuestas y seguimientos.
Así que Antoine ahora se dedica a seguir personas, no tiene la discresión que se pide en el oficio, pero mantiene la intensidad que tenía cuando era el niño del colegio en "los cuatrocientos..." es que ser joven tiene esa parte de ingenuidad, superioridad e ilusión que baña los días. Por lo mismo parece que la indecisión es parte de eso, y el amor definitivo es algo que se ve lejano, pese a la admiración a Christine, salir con mujeres que miden veinte centímetros más que él, o enamorarse de la esposa del "jefe" no se ven de manera irracional, es más se ve gracioso. Pero así es Antoine Doinel, no es un superhéroe, ni tampoco un Casanova es una persona normal a la que Truffaut fue retratando en las distintas formas en que amó.
En general no creo en el amor de la vida, es más creo que creer que existe es lo que nos hace tomar malas decisiones.. o no tomar otros rumbos. Pero soy un convencido de que lo mejor de la vida es amar... incluso más que "que te amen"... entregar amor es regalar la propia vida, es un me importa más que tú estés bien que lo que estoy yo, porque yo estoy bien cuando tu lo estás. Truffaut supo amar con el cine, porque como dice en la noche americana, la vida del cine es mejor que la real, por eso el amor y el cine se funden en el cine de Truffaut... Un tiempo después Henry Langlois en su cinemateca de París le digo a Truffaut... me gustaría ver a Christine y a Antoine casados... y esa es historia para otra historia de Antoine Doinel, otro de mis héroes como Steve Zissou y Fitzcarraldo.
Después de la última elección presidencial de Chile he descubierto lo fácil que es subirse al carro de la victoria, todos quieren su parte y se encuentran felices repitiendo como loros las deplorables propuestas de todos los candidatos... todo orquestado por los periodistas que manejan el pulso de un país al que prefiere evitar la fatiga de pensar y hacer màs caso a lo que las pobres noticias repiten una y otra vez.
Así los diarios se llenan de cartas, los postes de Santiago se llenaron de estrellas, las radios con jingles y los diarios de encuestas... todo para evitarnos pensar... Después de la elección de primera vuelta, mientras veía como el país se rendía una vez más a la publicidad, preferí ver una película, una mala película como decían muchos, otros la mencionaban como la peor de Almodovar, así que sin mucha convicción empecé a ver Los Abrazos rotos.
¿cómo sueñan los ciegos?, verán colores, sombras o sólo oirán las voces. Sus imágenes serán las últimas que dejaron estampadas en su memoria, en el caso de Harry Caine (Lluís Homar) parece que si, el pasado ya es un algo triste, el futuro sólo es esperar la muerte. Porque la vida ya se encargó de matarlo y de crear un nuevo hombre, ahora ciego que sólo sirve al cine con sus guiones y su pasado. Alguién se encargó de destruirle la vida, por los celos y los abrazos rotos. ¿Que fue lo que Harry hizo para no querer hablar más de su pasado?.
Mientras una guapa mujer lee los diarios en su departamento, Harry se entera de la muerte del millonario Ernesto Martel (José Luis Gómez).
Otro millonario que está acostumbrado a manejar la vida de los demás, es quien mantiene al papá de Lena (Penélope Cruz) que se encuentra en los últimos momentos de su vida. Una buena oportunidad para casarse con Lena. Así las alas de la hermosa Lena quedan cortadas por los celos enfermizos de Ernesto. Hasta que un casting para la comedia "Chicas y maletas" la nueva película de Mateo Blanco (Lluis Homar), la hace entrar al set y convertirse en la protagonista de una historia en que... también por celos... el millonario se convierte en el productor... y su hijo Ray X (Rubén Ochandano) se vuelve el documentalista de la historia... sin saber que pese a su insoportable cámara, se convierte en el testigo principal de la catástrofe.
Los labios de Lena son leidos desde la cámara de Ray X, y traducidos por una lectora a los oidos de Ernesto, así el se entera de que la opresión de Lena ha sido liberada en los brazos de Mateo Blanco. El poder del dinero puede más que el amor y la razón. Los celos hieren matando y en "Los abrazos rotos" la vida no alcanza a ver lo que la muerte hace. Hay que esconderse, callarse y desaparecer para amar lo imposible. Con los que tienen el poder es mejor no meterse, porque sus garras son más fuertes y peligrosas.
Quedé con una sensación de madurez, de que el cine de Almodovar era más grande que esos que indican que el aburrimiento, o la poca expresión de los actores fuera fuerte, los colores fuertes estaban, el cine brota por cada fotograma como un homenaje completo a actores, directores y escenas inolvidables de otros clásicos danzaban entre abrazos destruidos por la envidia, los celos y las ansias de poder.
Así, convencido de que no debo creer en lo que veo ni en lo que oigo, prefiero seguir amando lo fantástico, porque desde esa magia es de donde brota el verdadero amor. Todo lo demás no importa.
y que se apriete algún botón que nos destroze el corazón antes que las nubes que hay aquí deciden que hay que partir porque no pueden ya dormir antes que nos abandone el mar antes que nos abandone el mar
(Mecano)
Cuando escucho a veces eso de que Bienaventurados los pobres... del sermón de la montaña me da un poco extrañeza, no porque nuestros países parecen estar tapizados de pobrezas, ni porque nos llamen los del tercer mundo... algo así como los de tercera categoría en el concierto mundial... pero ser pobre para mi, más que ser carente de cosas materiales, es ser carente de oportunidades. No da lo mismo donde se nace y ese es el primer acto antidemocrático que el mundo tiene. No tuvimos la suerte muchos de nacer en la familia Rockefeller, ni menos de nacer en un país que se jacte de pertenecer al mundo desarrollado.
Pero cuando ocurren las catastrofes milagrosamente y normalmente son los que tienen recursos los que se salvan, lo he visto desde siempre en los terremotos que he tenido que visitar en Chile, en las inundaciones por crecidas, en las casas que se llevan los derrumbes... es el maldito planeta que una vez más se ensaña con la pobreza, como si la quisiera limpiar como los grupos acomodados que las esconden o la erradican... a otro lugar... ¿cuál es el problema que tiene la vida con los que no tienen oportunidades?.
En el caso de Kimberley y Scott Roberts, se tiene conciencia de eso... a pesar de nacer en la nación más poderosa del mundo, y tal vez sin conocer a los hermanos Dardenne y su cine de pobrezas del primer mundo. Decicen grabar el paso del que parece ser uno de los huracanes más grandes que ha pasado por la costa de Nueva Orleans, esa ciudad de franceses, anglosajones y afroamericanos... sin duda el huracán que viene del Caribe no perdona... así que se ordena la evacuación de la ciudad... el problema es que no todos tienen dinero ni lugar donde pasar después del paso de Katrina... así que para el matrimonio no queda más que grabar el desastre.
Así desde el entretecho comienza la tragedia más terrible de los vecindarios, el mar rompió los diques y la el agua comenzó a pasearse por las casas, llenando entre la lluvia y el viento metros de mar, afortunadamente ambos se salvaron del huracán sin saber que la verdadera tragedia era la que se venía ahora. Cuando no hay rescate ni plan de recuperación parece no creerse... pero el trato que se recibió de parte de Estados Unidos hicieron que al país tambien sea culpable de las graves desigualdades que se tiene con los pobres.
Pero pese a que todos parecen abandonarlos, es la dignidad la que se lava con las aguas que el huracán arrastra... es una historia de redención pese a las pellejerías de un sistema que se pavonea por el mundo hablando maravillas pero sustentado en miserias ajenas. Katrina mató a más de mil ochocientas personas, principalmente a los pobres que no tenían como escapar, mató a los enfermos abandonados en los hospitales, mató a los presos y mató las ilusiones de un país... pero quedaron las ganas de seguir adelante, de darse cuenta que se puede vencer a la muerte y comenzar a construir algo nuevo se puede hacer pese a todos y que Nueva Orleans es una ciudad que ha sabido ser fuerte pese al Misisipi y a los huracanes sabe mantenerse firme como el mejor Jazz que desde ella brota.
No me imaginaba... que duraría tanto... desde ya agradecer todas sus visitas, agradecimientos y sugerencias. A todos los amigos que he conocido no sólo en Santiago, en México, Mérida, Madrid, Lima, Estambul, Buenos Aires, Nueva York, Bogotá.
Una mirada... para abatir al albatros Dos miradas... para detener el paisaje al borde del río Tres miradas... para cambiar la niña en volantín Cuatro miradas...para sujetar el tren que cae en abismo Cinco miradas... para volver a encender las estrellas apagadas por el huracán Seis miradas... para impedir el nacimiento del niño acuático Siete miradas... para prolongar la vida de la novia Ocho miradas... para cambiar el mar en cieloNueve miradas... para hacer bailar los árboles del bosque Diez miradas... para ver la belleza que se presenta entre un sueño y una catástrofe
(Vicente Huidobro)
A veces no se si creer en la intuición o en la percepción... lo digo porque al final las cosas parecen estar más claras de lo que uno se imagina... al final el cuerpo siempre es más fiel que las palabras... sólo la boca miente... el problema es que le creemos demasiado a las palabras y a la boca... y no queremos creer cuando ese cuerpo no muestra mayor interés en el amor, cuando los gestos se esfuman... deberíamos hacer caso a cada mirada y descubrir en ella el poder que tienen los ojos...
Los buenos cineastas saben del poder de los ojos, y no nos llenan de palabras por todos lados, así que mientras un tren comienza a partir y una despedida se acerca... la escena parece ser la
misma de miles de historias que jamás he visto... en que el tren parte... la niña está corriendo y las manos se tocan entre los vidrios... como esperando el final de lo que nunca fue, así nos encontramos esperando un comienzo una y otra vez de lo que parece ser una historia real en que lo vivido y lo imaginado tejen un nuevo momento, más desgastado por los recuerdos que se esfuman... en una vieja libreta pretenciosa que quiere contar verdades.
Es que la jubilación de Benjamín Espósito le da tiempo libre para recuperar la historia que más le impactó en sus días de policía, cuando la bella Liliana Coloto (Carla Quevedo) apareció asesinada y violada en su casa. Desde ahí encontrar al asesino se volvió una obsesión no sólo para los policías, también para la pareja de Liliana... eran los días en que la democracia setentera de Argentina comenzaba a peligrar y que la impunidad se comenzaba a pasear por las grandes calles de Buenos Aires. En medio de la muerte la figura del asesino se encuentra más cerca.
En una de las grandes escenas que el cine no borrará (y que aparece en los vídeos de los bonus tracks de ésta página) el asesino se encuentra... lo que no quiere decir que la historia comience, más bien todo lo contrario... es acá donde la envidia, la mentira y la locura comienzan a debatirse entre sí... en contra de sus antónimos. El tiempo se encargará de remover el polvo que las arrugas van surcando en los rostros y con ello descubrir lo que se perdió por la falta de valentía, por no definir lo que se ama y lo que se odia... ahora que el pasado es como un suave cuento de hadas sin horror ni error, es cuando el agua se vuelve más tranquila y permite ver el que en el fondo siempre estuvo la verdad... así parece ser que cuando las cosas se vuelven turbias... es mejor dejarlas que se tranquilicen para ver el fondo con más claridad mientras las cosas decantan.
Busco la claridad, la ternura en una mirada. Busco el rumor del mar aleteando entre mis pisadas. Busco entre tierra y sol el espacio para un abrazo
que me envuelva como tu piel. Busco un lugar para amarte con calma.
Guardo en la soledad reunidos como en bandada besos al despertar a la espera de tu llegada. Guardo en el corazón un tesoro desenterrado en nuestra infancia y un girasol
Guardo el color de un ocaso en verano.
Busco al amanecer un cometa encumbrando sueños Busco donde poder celebrar el fin del invierno Busco para encontrar un espejo, un timón y un viento que me guien hacia otro mar. Para poder continuar navegando hacia otro mar. (Elizabeth Morris)
Me he cambiado a trabajar a una oficina en pleno Paseo Ahumada, uno de los lugares más concurridos de Santiago de Chile, hay tanta gente que he descubierto un nuevo placer... trepar por los rostros. Así mientras camino me fijo en cada persona y como si fuese un ángel de "Las alas del deseo" de Wenders, trato de adivinar a que vienen al centro, que piensan, que hacen y que viven... así mientras camino paso de un rostro a otro como si fuesen las lianas de una selva de cemento... todo parte desde la escalera mecánica de la estación Universidad de Chile... el desfile de caras es eterno... todas se cruzan por mi lado... es que entre tantos rostros se permite mirar caras sin intimidarse... en medio de esas estampidas humanas siempre pienso en toda esa gente que pasa por mi lado ahora sin importancia... ¿nos hemos encontrado antes?, ¿serán importantes alguna vez?, ¿cuántos moriran esta semana?, en fin... y así entiendo que la vida a veces tiene menos coincidencias de las que uno cree... y al contrario de Serendipity... las cosas a veces no se dan tanto como uno quiere.
"Cuentale tus planes al destino, para que se encargue de destruirlos" dicen los pesimistas y a veces lo creo... pero desde ellos parece que la vida comienza una y otra vez... tal vez por lo mismo la canción Elizabeth Morris se traslucía con las historias que veía en Bremen, Alemania y la bella Estambul... viajar contiene una nube de anhelos, sueños y deseos que esperan de un regreso, porque si no hay regreso, no existe viaje... la necesidad de buscar el timón para encontrar nuevos mares en que navegar han hecho del vivir una serie de desencuentros que le entregan ese sabor amargo que, aunque no queramos, debemos probar.
Mientras el viejo Ali (Tuncel Kurtiz) camina por una calle se encuentra con los "servicios" de Yeter (Nursel Köse) una prostituta que se fue a Alemania para encontrar mejor suerte, dejó en Estambul a su hija Ayten (Nurgül Yesilçay), a la cual ,por supuesto, no le dijo que se iba al norte de Eurupa dedicarse a ese oficio... le contó que vendía zapatos en Bremen y por lo mismo siempre le envió zapatos. La suerte comenzaba a cambiar para ella, porque el viejo Ali se había enamorado de ella, y le ofrece pagar para que se quede en su casa para siempre... El hijo de Ali, Nejat (Baki Davrak) no mira con buenos ojos el matrimonio de ambos.
Mientras en Turquía Ayten huye de la policía, por su rebeldía de izquierda (un tema que el cine alemán hace rato viene tocando, como si la nostalgia de la RDA pide valores perdidos) al llegar a Bremen, sin nada y con hambre se va a la universidad, mientras duerme en la clase del profesor Nejat, ese día conoce a Lotte (Patricia Ziolkowska) ambas amigas comienzan a vivir juntas en la casa de la madre de la niña alemana, mientras sigue su búsqueda zapatería por zapatería sin saber que su madre ha sido asesinada por un anciano llamado Alí, con el que ella se había ido a vivir... la ilusión y la búsqueda hace que Lotte y Ayten comiencen a enamorarse, lo que a Susanne (Hanna Schygulla) una madre bastante conservadora se le vurlvauna bofetada esta mala amistad con la joven turca.
Nejat deja todo en la universidad sus clases, su padre asesino y decide partir a Estambul a buscar a Ayten para pagar sus estudios universitarios, ¿cómo buscar en la claridad la ternura de la mirada de una hija que no sabe que su madre ha muerto?, ¿cómo buscar en el rumor del mar las pisadas que dejó una mujer de la que no se saben ni sus sueños?, ¿cómo buscar entre la tierra y el sol el espacio en que el abrazo perdido
de tantos años de ausencia se trate de recuperar?, El no sabe que ella se encuentra en Bremen, tampoco sabe que será deportada a una carcel turca, ni que su amada viene a recuperar ese tesoro desenterrado... en fin sólo queda para la tristeza y el desencuentro sentarse en la playa y mirar hacia otro mar.